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Edición y diseño gráfico

↑Adolfo Galán en el Auditorio de Oviedo, enero de 2000, entre el público asistente a un acto de Los Encuentros Opiniones contundentes. [Fotografía de Ramón Jiménez (manipulada con su permiso)]

Ayer hemos despedido a nuestro amigo Adolfo Galán, en la Iglesia de San Juan de Oviedo donde se ofició un funeral solemne y emotivo.

La súbita ausencia física de su persona quebró de cuajo la normalidad que su amistad deparaba. La normalidad que la mayoría deseamos, espoleados por los avatares de la vida.

Cuando las personas queridas fallecen intentamos destacar aquellos rasgos y cualidades que los recuerden diferentes, inmortales. En Adolfo, sin embargo, nada había de extraordinario. Su honradez, lealtad, sociabilidad, sentido del humor, eficacia y pragmatismo cotidiano, su amor a la lectura, la música, los viajes…, constituían la misma normalidad a la que todos aspiramos. Se le echará de menos desde la vida, no desde el relato biográfico. Era una amigo necesario y la normalidad que se vivía con él, excepcional.

Hasta siempre, Adolfo. Amigo

Con un adagio de Mozart (escuchar)

Victoria y Helios

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