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04-Gil-de-Biedma-Invitacion
Organizado por la Cátedra Emilio Alarcos Llorach, mañana, miércoles 30 de septiembre, a las 12.00 h, tendrá lugar el encuentro literario Gil de Biedma, 25 años después, en el salón de actos de la Biblioteca de Humanidades Emilio Alarcos Llorach del Campus del Milán de Oviedo.

Intervienen: José Luis García MartínLuis García MonteroCarlos Marzal y Josefina Martínez Álvarez.

Un cuarto de siglo después de su fallecimiento, el legado literario de Jaime Gil de Biedma sigue más vivo que nunca. A su poesía, inteligente y cordial, en la que el tiempo no ha dejado ni una sola arruga, se une la sabiduría de sus ensayos y el desgarro confesional de sus diarios. Pero además de los tres volúmenes dispuestos como tales por el autor (Las personas del verbo, el pie de la letra, Diario de un artista seriamente enfermo), otros dos, recopilados póstumamente, resultan igualmente fundamentales: el dedicado al epistolario y el que recoge sus entrevistas.

De la vigencia de la obra de Gaime Gil de Biedma (1929-1990) se ocuparán algunos de los críticos y poetas más destacados de ahora mismo, junto a Josefina Martínez, directora de la Cátedra.

 

04 Alarcos-Premio-2014-B
Para los poetas y lectores de poesía un acto que no les dejará indiferentes, acudan o no: el próximo miércoles, 24 de septiembre, tendrá lugar el fallo de la XIII edición del Premio Emilio Alarcos de Poesía. Antes de la lectura del fallo del premio, se presentará el libro Paseo de la identidad, de Luis Bagué Quílez, ganador del año pasado. Lo presentará José Luis García Martín. Finalizará el acto con un recital poético a cargo de Aurora Luque, Carlos Marzal, José Luis García MartínLuis García MonteroJosefina Martínez.

Se desarrollará, como en años anteriores, en el Palacio del Conde de Toreno de Oviedo (salón de actos, plaza Porlier, 9, primera planta). Entrada libre hasta completar aforo.

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Para el mismo día, a las 12.00 h, la Cátedra Emilio Alarcos Llorach, ha organizado el recital poético Homenaje a José García Nieto en el centenario de su nacimiento, en el que intervienen los miembros del jurado del Premio Emilio Alarcos de Poesía, arriba citados.

El poeta José García Nieto (1914-2001) ha quedado injustamente fijado en un momento de su trayectoria: los años cuarenta y la creación de la revista Garcilaso. Pero su trayectoria literaria, desarrollada a lo largo de medio siglo, no se limita a la obra formalista de sus comienzos ni a la dirección de esa revista emblemática. Dirigió otras revistas, como la fundamental Poesía españolacultivó asiduamente la crítica literaria, fue un generoso mentor de nuevos escritores, fuera cual fuera su ideología o su estética y, sobre todo, siguió escribiendo una poesía, a la vez fiel a sí misma, y abierta a nuevos caminos. Todo ello quiere ser subrayado en el homenaje que destacados poetas contemporáneos le dedicarán en la Facultad de Filosofía y Letras organizado por la Cátedra Alarcos.
(Cátedra Emilo Alarcos Llorach)


El jueves, 8 de marzo, se presenta el libro de Emilio Alarcos Llorach Notas inéditas al Cancionero inédito de A. S. Navarro, editado por la cátedra que lleva su nombre y publicado por la editorial Visor. Este acto literario se celebrará en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, contará con la presentación de Luis Alberto de Cuenca y la intervención de José Luis García Martín y Josefina Martínez.

El original de Notas inéditas al Cancionero inédito de A. S. Navarro es un cuaderno de tapas negras y hojas cuadriculadas en el que Emilio Alarcos Llorach copió los poemas que había escrito antes de sus veinticuatro años —1946 es la fecha de las últimas anotaciones—, tomó distancia crítica, adjudicando la autoría de los poemas al heterónimo creado para la ocasión, A. S. Navarro, y los fue comentando con ese estilo tan de Alarcos, lúcido e irónico —la cautivadora fotografía de los carteles y la invitación que nos muestran a un joven Alarcos fumando, incorrecta en estos tiempos, nos parece muy apropiada para publicitar este acto.

La Cátedra Emilio Alarcos aprovechó la ocasión para hacer una edición facsímil de este cuaderno, de tirada muy corta, acompañando al libro.

Gracias a esta cátedra que dirige su viuda, Josefina Martínez, hemos podido descubrir en 2007 al poeta Emilio Alarcos en su libro póstumo Mester de poesía y ahora tenemos la ocasión de conocer sus inicios poéticos. Como escribe José Luis García Martín, responsable de la edición, en el prólogo: «Estas Notas inéditas al Cancionero inédito de A. S. Navarro pueden entenderse como un ajuste de cuentas del espíritu crítico de Emilio Alarcos con su vocación poética. Durante muchos años, durante toda su vida, pareció que en esta lucha temprana entre el crítico y el poeta, entre el estudioso y el creador había vencido el primero. Hoy sabemos que esa victoria no lo fue del todo […]».


Oh, verbo: falsedad de falsedades.
Cuando todo era triste
brotabas de mi boca como chorro
de agua virgen y clara.
Ahora, cuando el mundo
ha irradiado a mis ojos su hermosura,
ahora te sumerges, como eterno
diamante, en las ocultas
vetas y galerías del silencio.
Oh, verbo, piedra pura.
¿Por qué con tu relumbre
no iluminas la noche, la sagrada
vigilia de mi frente?
He aquí mis labios secos
que te buscan ansiosos.
Ven a ellos. Desciende
tu mágico aleteo,
estrella de la cripta, incendia el aire:
canta la gloria, canta la alta gloria
de estos días señeros.

(Noviembre, 29. 1945)

El jueves, 13 de octubre, Luis Alberto de Cuenca impartirá la que será la tercera conferencia del año programada por La Cátedra Emilio Alarcos en 2011. Lleva por título Collige, virgo, rosas. Las vanguardias de la tradición y como es habitual, el lugar será el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo (c/ San Francisco, 1. Oviedo).


Presentará al académico de la Real Academia de la Historia el crítico y escritor José Luis García Martín, quien del también crítico literario Luis Alberto de Cuenca escribió que su etilo estaba en la línea del ejercido por Juan Valera en su tiempo («de buenas maneras de diplomático», «de prosa educada y cordial») en contraposición a la de Clarín («burlón y agresivo que no dejaba pasar una»). Juan Varela y Clarín son los autores que García Martín pone como ejemplo de los «dos modos de ejercer la crítica literaria». No es difícil deducir, entonces, quién de los actuales se considera próximo a Clarín.

El próximo 17 de febrero, miércoles, la Cátedra Emilio Alarcos Llorach inicia el ciclo de conferencias del año con Darío Villavueva, secretario de la Real Academia Española y su título Emilio Alarcos, las mejores palabras en el orden mejor. A propósito de Eternidad en vilo.

El libro Eternidad en vilo (Cátedra, 2009) es una recopilación póstuma de artículos e intervenciones de Alarcos. Dámaso Alonso y Jorge Guillén, de la Generación del 27, José Hierro y Ángel González, entre sus coetáneos, figuran entre los autores analizados por Alarcos en esta selección dirigida por el profesor José Luis García Martín.

• Miércoles, 17 de febrero 2010
19.30 horas
Aula Magna de la Universidad de Oviedo

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El próximo lunes 20 de abril, conferencia de Andrés Trapiello en el Aula Magna del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. La vida como novela es el título y ha sido organizada por la Cátedra Emilio Alarcos Llorach en su formato habitual de actividades.

Reproducimos el anverso de la invitación que la Cátedra envía por correo postal. La imagen se ha elaborado a partir de una fotografía de Ramón Jiménez (bancoimagenes.com)

Qué decir de Andrés Trapiello que los lectores de literatura no sepan. Más conocido entre el público general por la colaboración semanal en el «Magazine» de La Vanguardia, así como en otros periódicos y revistas, Trapiello es un escritor prolífico que ha abordado la poesía, la novela, los diarios y el ensayo. También es muy importante su labor de estudio y preparación de las ediciones de Rafael Sánchez Mazas, Miguel de Unamuno, Manuel Machado, Ramón Gaya, Ramón Gómez de la Serna y José Gutiérrez Solana.

Y hay que destacar su actividad como editor. Dirigió la editorial Trieste y la revista Número y estuvo al frente de la colección de poesía La Veleta, de Granada, entre otros, demostrando conocer muy bien este mundo en su libro Imprenta moderna (editado por Campgráfic) donde da cuenta de las relaciones entre tipografía y literatura en el siglo xx español con un sentido del gusto exquisito y un punto de vista acertado y diferente.

El acto será presentado por José Luis García Martín, así que tendremos ocasión de ver y escuchar a los dos diaristas más célebres que siguen un buen número de lectores fieles, un poco movidos por el morbo de descubrir los personajes del mundo de la cultura retratados en sus diarios.

Hace dieciséis años, durante los días 2, 3 y 4 de diciembre de 1992, se dieron cita en Oviedo dieciséis poetas para hablar de poesía y recitar sus poemas.

César Antonio Molina, Luis Alberto de Cuenca, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, Ana Rossetti, Luis Antonio de Villena, Juan Luis Panero, Luis García Montero, Concha García, Jordi Virallonga, Almudena Guzmán, Jon Juaristi, Leopoldo Sánchez Torre, Luis Muñoz, José Luis Piquero, y Vicente Gallego fueron los escritores convocados.

Todos ellos, junto a otros de sus mismas promociones que no estuvieron en Oviedo, dieron forma al cuarto libro de Los Encuentros, Últimos veinte años de la poesía española. Un repaso a la lírica más reciente, coordinado por Miguel Munárriz.

En él se recogen los debates que tuvieron lugar entre estos poetas invitados y una «breve muestra» de un poema elegido por cada uno de ellos. También una antología, «Las horas contadas», dirigida por Ricardo Labra, en la que participan Jesús Munárriz, Miguel D’ors, Alejandro Duque Amusco, José Luis García Martín, Herme G. Donis, Fernando Beltrán, Alberto Vega, Ramiro Fonte, José María Parreño, Felipe Benítez Reyes, Jorge Riechmann e Immaculada Mengíbar. La antología se completa con reflexiones del quehacer poético de cada uno.

***
Miguel Munárriz, el artífice de Los Encuentros, escribió en el prólogo titulado «Oficio del poeta»:

«[…] Últimos veinte años de poesía española es una muestra del momento poético presente. Como podrá leerse en este libro, unos poetas apuestan por una personal meditación interior, por un ahondar en su mundo más recóndito, y otros, tal vez, por una propuesta «civil» comprometida con la realidad social que les rodea. Es, posiblemente, un tiempo de espera por una renovación poética, un tiempo de búsqueda por formas que traigan aires nuevos que añadir a nuestra importante tradición. Son, en cualquier caso, buenos tiempos para la lírica siquiera por la cantidad de poetas, porque ya se sabe que, de entre todo lo que hoy existe, el tiempo dejará escapar el agua para que el oro sedimente bien en el cedazo».

Y Ricardo Labra, en la presentación de la antología «Las horas contadas», lo que sigue:

«[…] Quizás en ninguna otra promoción literaria como ésta, se haya buscado con mayor empeño —más aún que en la generación o grupo del 50— la complicidad, el guiño fraternal, con el posible lector. Lo que parece que lleva a esta poesía, cada vez más, a «entrometerse» o «encarnarse» en los acontecimientos puntuales que invaden la cotidianidad, a no permanecer indiferente ante el acontecer humano. Para ello, y a través de elaborados personajes poemáticos que visten el ropaje de nuestros días e incorporan la voz —auténticos álter ego— del autor, intentan transmitir ciertos valores morales y éticos, una manera de ser, de estar, de permanecer, ante las construcciones y convencionalismos sociales, el sentido de la amistad, la relación amorosa o las leyes inapelables de la vida, como el paso del tiempo.

Son autores que huyen en sus textos poéticos de la irracionalidad, que desarrollan una poesía que responde y está gobernada por criterios lógicos, hecha a partir de un cierto distanciamiento escéptico —signo de nuestros días— y en todo momento bajo el dominio tutelar de la inteligencia. Que saben, que todo libro de poemas acaba siempre en las manos adecuadas.

Puede que al final de su producción poética los autores de esta tendencia literaria se encuentren, como en el cuento de Borges, ante su propio rostro. Y nosotros en él, nuestras emociones e interrogantes; las horas contadas de nuestro tiempo».

***
Las reflexiones de «Las horas contadas» fueron solicitadas por Ricardo Labra a cada participante «a través de cinco preguntas formuladas» acerca del método, motivaciones, impresiones sobre la evolución de la poesía, consideraciones teóricas y reflexión introductoria a la propia obra.

Transcribimos las de Alberto Vega:

1. No debo hablar de método de trabajo porque, para mí, escribir poemas no supone una ocupación, sino más bien una pre-ocupación. Cuando un primer borrador llega al papel ya tiene vocación de poema que el tiempo y las revisiones periódicas se encargan de «cerrar». De igual modo, a partir de un buen número de poemas en ciernes y de otros desechados, ellos mismos aportan los indicios y las pistas necesarias para transcrecer y conformarse en libro o colección de poemas.

2. Hay que dar por supuesto que una obra poética no se desarrolla únicamente tras una manera de sentir la literatura, sino —acaso y sobre todo— de sentir la vida. Me dicen más (y no es ninguna pose) algunas líneas cantadas de Luis Eduardo Aute, Silvio Rodríguez o Joaquín Sabina que todos los Guillenes, Aleixandres o Rafaeles que son y han sido. En cuanto a mis versos, creo que me colmaría el hecho de que «pudieran ser leídos / en noches como ésta / por gente como yo».

3. El poeta únicamente debería encontrarse inmerso en un personal e intransferible proceso de creación. Sospecho que hay otras gentes llamadas a colocar etiquetas y establecer rasgos comunes o diferenciales entre su hacer y el de otros. Son las mismas gentes las que supongo tengan impresiones sistematizadas sobre la evolución poética de los últimos veinticinco años o las últimas veinticinco décadas.

4. La poesía puede ser, en ocasiones, un objeto lingüístico de contemplación estética, una forma de comunicación, un singular método de conocimiento y —no por el contrario, sino además de— responder, en otros casos, a un buen número de distintos planteamientos. Ante asunto tan complejo, uno escribe y se describe entre la intuición y la mímesis (más o menos asumida), pero con escasa consideración a la teórica esa.

5. Dije en alguna ocasión, antes de dar título a uno de mis libros, que —consciente o inconscientemente— siempre se escribe para matar el Tiempo. Yo no lo conseguí ni creo lo consiga jamás, pero me consta —porque releo algunas noches poemas de quien fui— que algunas líneas certeras, emponzoñadas de cosas fáciles y verdaderas, lo han convocado de nuevo, entregado por unos instantes, aunque un tanto maltrecho.

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Últimos veinte años de la poesía española. Un repaso a la lírica más reciente
• 1993
• 22 x 28 cm, 224 páginas.
• 1.000 ejemplares.
Edita: Ayuntamiento de Oviedo
• Coordinación: Miguel Munárriz
• ISBN: 84-606-1596-0

Es interesante señalar lo que acontece en Asturias durante el mes de mayo, relacionado con el mundo de las Letras:

A primeros, el día 5, los de la Llingua celebran el Día de les Lletres para promocionar la lengua universal que de Pajares para acá sirve para comunicarse con la Academia de la Llingua y la Oficina de Política Lingüística.

Y a finales, el martes 27, se organizan los actos del Premio Emilio Alarcos de Poesía en la lengua local que sólo hablan 400 millones de personas, más o menos.

Dos eventos que ilustran muy bien nuestra rica realidad plurilingüe.

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Premio Emilio Alarcos de Poesía 2008

En los actos de la séptima edición del Premio Emilio Alarcos de Poesía (una de las actividades encaminadas a recordar la figura del insigne filólogo, crítico literario y poeta) que dirige Josefina Martínez y organiza la Consejería de Cultura, se presentará el libro ganador de la anterior edición, Naranjas cada vez que te levantas, de Julio Rodríguez.

A continuación, la lectura del fallo del ganador de 2008. Y para cerrar, como en anteriores ediciones, un recital poético en el que este año intervendrán: José Luis García Martín, Aurora Luque, Josefina Martínez, Susana Rivera, Luis García Montero y Joaquín Sabina, el popular cantoautor de la expresiva imagen del dedo en la zeja (con «z»).

27 de mayo de 2008
Salón de Actos del Real Instituto de Estudios Asturianos (Palacio del Conde de Toreno. Plaza Porlier, 9, primera planta. Oviedo)
20.00 horas

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Eternidad en vilo

Antes, por la mañana, a las 12.00 horas, en el Campus del Milán y organizado por la Cátedra Emilio Alarcos, habrá un recital poético titulado Eternidad en vilo en homenaje a Ángel González. Participarán los mismos autores que lo harán por la tarde en el Premio Alarcos de Poesía, arriba citados.

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Este jueves no pude asistir a la conferencia de García Montero organizada por la Cátedra Emilio Alarcos Llorach. Llegué tarde y la gente que permanecía de pie, apelotonada en la puerta, imposibilitaba la entrada. El Aula Magna del Edificio Histórico de Universidad de Oviedo estaba «a tope». Me fui a dar un paseo.

Los actos organizados por la Cátedra Emilio Alarcos que dirige Josefina Martínez siempre tienen gran poder de convocatoria y este del 28 de febrero confirmó que Luis García Montero es una «estrella» de la poesía, un fulgurante vate mediático fraguado en la escena denominada de la experiencia. Seguro que me perdí una solemne y emocionada sesión de interpretación poética. Para más expectación, el acto lo presentaba José Luis García Martín, poeta y escritor más conocido como crítico y animador literario, cuyas opiniones escritas son de lectura obligada para los poetas como para las marujas lo son las del ¡Hola! o Diez Minutos.

Una pena, porque García Montero lee muy bien, con la misma fe que escribe, y cuando lo escucho en directo (una vez al año por lo menos) siempre me digo que no he de demorar más el propósito de comprar algún libro suyo.

Al salir del edificio, un SMS en el móvil me recordó que al día siguiente, viernes 29 de febrero, en el Aula de las Metáforas de Grado (de mi buen amigo Fernando Beltrán), Víctor Manuel haría una lectura de poemas. Menuda semana. Me vino a la cabeza aquella recomendación de Epicuro que adaptada a las circunstancias podría decir algo así: «Toma tu coche, ciudadano, y huye a prudente velocidad de cualquier congregación literaria».

Helios Pandiella

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cuaderno-de-la-ciudad-b.jpg

Encuentro

Esta ciudad no tiene rostro.

Un hombre sueña flores de Ketama,
mientras dobla la esquina de los días
y le arden los ojos busca en vano
el tren azul que silba en sus zapatos.

Una mujer regresa de París,
camina por las calles con el hijo
que no tuvo, en vano se detiene
ante un hombre al que ya no reconoce.

Esta ciudad no tiene rostro.

***
De todos los libros de Alberto Vega, siempre sentí especial predilección por Cuaderno de la Ciudad (Luna de Abajo, 1984), tanto por el poemario como por su peculiar edición, cuya característica distintiva se debe a una feliz propuesta de Noelí Puente. Me reitero en ello tras el proceso de compaginación del libro Alberto Vega. Plenilunio (obra completa 1980-2005) que ha editado el Ayuntamiento de Langreo y que se presentará el próximo viernes, 19 de octubre, en la Casa de Cultura de La Felguera.

Cuaderno de la ciudad parece «un libro menor» que «salió de la imprenta disfrazado de libreta, de añejo y pobre cuaderno escolar» según Vega, pero destinado a ser un gran libro con el paso del tiempo. En él sólo envejece el motivo de un dibujo mío, de 1980, titulado A la busca de lo que pasó al lado, el otro día y que sustituyó al habitual de la escena de animales salvajes que se reproducía en aquellas libretas escolares de hace cuarenta años.

a-la-busca.jpg

(↑Hacer click para aumentar)

***
Fantasma

para Michi

Un fantasma es quien te llama por tu nombre
de forma inesperada
en una calle concurrida, entonces sientes
que se confunden en su rostro tus edades
—algo así como un vértigo inconcreto—
mientras buscas al azar en el desván del tiempo
la sombra más antigua del perfil que olvidaste.

Si en cuestión de segundos recuperas la infancia
y ese amigo lejano te sonríe
con la misma mirada con que lo hiciera antaño,
date por satisfecho, le has devuelto
al mundo de los vivos.

Por idéntica razón habrás resucitado

***
José Luis García Martín escribió, a modo de epílogo de Cuaderno de la Ciudad, un texto de indudable interés y calidad. Reproduzco los cuatro últimos párrafos:

«Las aceras insistentemente fatigadas (el adjetivo remite a Borges), las calles invadidas por desconocidos, el refugio de algún bar, cierta plaza con muchachas —también los gatos nocturnos y en celo—, tales son los vagos elementos urbanos que se mencionan en estos poemas. No hay culturalismo ni referencias concretas: Alberto Vega habla de cualquier ciudad, de la cárcel sin muros donde erramos todos.

Sin muros y sin escapatoria: «No soy yo quien ha salido esta mañana», leemos en el poema Viaje, irreales resultan cuantos pasos creemos dar fuera de su angosto perímetro.

Un hombre deshabitado entre la solitaria multitud de una ciudad que está en todas partes y en ninguna. Ése es el tema de este libro.

La ciudad como marco inexistente de una ausencia. Una ciudad de palabras asordinadas y pudorosas que nos conmueven con su cernudiana queja por «vivir sin estar viviendo».

***
Perdedor

para Noe

Entonces era joven, tenía los bolsillos
llenos de golondrinas,
por el contrario en la cabeza le anidaron
aves un tanto raras, pájaros del deseo.
Sus amigos se casaban los domingos
casi tranquilamente
o morían de golpe sin cuidarse
de dejar cuatro letras explicando
qué razón poderosa
les había empujado a esquivar la mirada,
cambiar de acera o sonreír con cara
de imbéciles profundos ante un pez de colores

(Esta banal historia no tendría
la menor importancia de no ser por el hombre
que navegaba ríos de ginebra
y hablaba solo en un café mientras se hundía
entre las piernas abiertas de la noche).

***
Según Ricardo Labra «La poesía de Vega tiene a la ciudad como argumento, como palimpsesto instrumental de la mayoría de sus poemas. Una ciudad sin nombre y sin rostro, anónima y universal, pero con un perfil nítido e inconfundible. Una ciudad amiga y enemiga, una ciudad amada y cainita, una ciudad áspera y germinal en cuyas sombras se debate el personaje poético del autor de Cuaderno de la ciudad, atrapado en la trama fatal de sus calles como un nuevo Ulises urbano o un Teseo en el laberinto de un destino demasiado previsible.»

Por mi parte, subrayar lo obvio en estos tiempos en que las particularidades pueblerinas han adquirido rango de normas oficiales, que la poesía para el hombre que «dobla la esquina de los días» en la «ciudad sin rostro», «anónima» de Alberto Vega está escrita —dada su vocación universal— en la misma lengua que utilizan para comunicarse los habitantes de Madrid, La Habana, Caracas o Buenos Aires, posibles lectores de cualesquiera de estas u otras ciudades de habla hispana que pudieran identificarse con los versos de Alberto Vega sin que medie traducción alguna. Porque el idioma en la poesía es, como la piel en el cuerpo humano, su mayor órgano. Las emociones estéticas, la Belleza, las verdades trascendentes no hacen un buen poema, lo hacen las palabras elegidas, exactamente esas y no otras, para componerlo según la personal manera de decir del poeta. La que nos importa.

Helios Pandiella

***
Zona

Aún se llena de muchachas y de círculos
la plaza aquella, giran todavía
en la tarde los colores de sus ropas
por las calles del barrio hasta perderse luego
entre el humo delirante y las cervezas

(Ellos saben que a la hora acostumbrada
se irá tanto deseo de los ojos.

Algunos permanecen aguardando la música
improbable y feliz de una aventura).

Yo nunca más he vuelto, aunque se dice
que un hombre sin pasado algunas noches
—especialmente tristes— contempla las paredes
y fuma silencioso y se emborracha
y paga con decoro y se va y nadie sabe
que ha cumplido una cita con sus sueños de aire.

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Características:
Alberto Vega: Cuaderno de la ciudad, Langreo, Luna de abajo, 1984 (ISBN: 84-300-5325-5)
• 15,5 x 21,5 cm, 28 páginas.
• Impreso a una tinta.
• Tirada: 500 ejemplares.
• [Agotado]

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luna-de-abajo-02b.jpg

Luna de abajo número dos. Poesía en Asturias (II) (1984)

José Luis García Martín, Fernando Menéndez, Pedro Luis Menéndez, Miguel Munárriz, Alberto Vega.

Ilustraciones de Bonhome, Manuel Beltrán, Kiker, Legazpi, Lombardía y Vicente Iglesias.

« […] no existe el verdadero sentido de un texto. Ni autoridad del autor. Sea lo que sea lo que haya querido decir, ha escrito lo que ha escrito. Una vez publicado, un texto es como un aparato que cada cual puede utilizar a su guisa y según sus medios, no puede asegurarse que el constructor lo use mejor que otro. Por lo demás, si sabe bien lo que quiso hacer, ese conocimiento le enturbiará siempre la percepción de lo que ha hecho.»

Paul Valéry

• 20 x 52 cm, 64 páginas.
• Impreso a una y dos tintas tintas.
• Tirada: 777 ejemplares.
• [Agotado]

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